Culinaria
  Inicio
Contáctenos
Agenda Semanal
Agenda Semestral
Cursos Articulos Recetas Eventos
CAEVV
Acupuntura
Escuela de Auto-Educación  Familiar
Artes Psicofísicas
 
 
Los Cereales Integrales en la relación Salud - Enfermedad

“El caso de la Diabetes”

La calidad de vida del Ser Humano está relacionada directamente con las influencias mentales, emocionales y fisiológicas que experimenta, en el contexto dinámico de su propia evolución, inserta en los cambios cosmo-telúricos que el Sistema Galáctico y Solar desarrollan bajo determinadas leyes que le son intrínsecas al Ser Humano, como parte de la naturaleza.

El mismo origen del Ser Humano es producto de la evolución de la especie animal y mineral que se interinfluencian, circunscritos todos a los cambios estacionales del Sistema Galáctico y Solar.

Así el Ser Humano es producto de una evolución animal durante el proceso de cambio estacional de finales de Otoño a Invierno Galáctico, en donde la presencia simultánea de nuevas especies vegetales: los cereales, acompañados con el uso del Fuego y de la Sal Marina fueron determinantes, entre otros, de los cambios experimentados por la especie animal que le dio origen.

De esta manera podemos entender la principalidad en el consumo de la d distinta variedad de cereales (Maíz, Arroz, Trigo, Avena, Cebada, Centeno, Mijo, Quinua, Sorgo, etc) en las diferentes regiones de la tierra, con técnicas muy similares aplicadas a cada uno de ellos, para producir desde atoles, cremas, papillas, harinas (fororo venezolano) o café (luego de ser sometido a tenues proceso de tostado), cocidos enteros o pilados, panificados, hasta la variedad de dulces y productos fermentados. Dichos productos poseen nombres autóctonos de cada región, que si bien son denominaciones diferentes, son resultados de una similitud de procedimientos técnicos y rituales, en función no sólo de satisfacer necesidades fisiológicas (sabores dulces, salados, amargos, picantes, ácidos, nutrientes, etc.) o espirituales; sino también se preparan para atender la diferenciabilidad de los sistemas digestivos y requerimientos según la edad y el sexo.

También técnicas diferentes son experimentadas bajo los propósitos de desintoxicación (quinua) o alcalinizar (maíz), para hacerles más acordes con los requerimientos del Ser Humano, neutralizando de esta manera sus efectos nocivos, sí se consumieran sin estos tradicionales procedimientos del Arte Culinario o Culinaria Tradicional basada en los principios del Yin / Yang.

La similitud de componentes de la leche materna del Ser Humano y de los cereales en sus contenidos cualitativos y proporcionales, explica su uso tradicional y milenario como componentes de la ingesta de los niños en el proceso de destete de la especie humana, en donde estos particulares vegetales en forma individual o combinada a través de preparados especiales para los infantes, constituyen el principal recurso alimenticio que madres y abuelas utilizan con ese objetivo, dando de sí, lo mejor de su conocimiento acumulado, para potenciar la vida de las nuevas generaciones.

El uso de los Cereales como principal alimento para el Ser Humano (extendido como consumo en los animales domesticados) se ha realizado en la mayoría de los pueblos del mundo que lo consumen, utilizando el cereal con la totalidad simultánea de sus componentes; es decir, de manera integral y en un contexto ecológico natural a través de cultivos Orgánicos o Biológicos.

La historia de los distintos pueblos estaban matizados por el consumo de estos especiales vegetales. Los legendarios romanos conquistaron a pie su gran imperio, llevando cada seis hombres un molino de piedra sobre su carro para proveer de 850 gramos de trigo al día por cada hombre y protestaban cuando les suministraban carne, por escasez de trigo, pues sabían que con ello les resultaban más difícil hacer las extenuantes marchas que se les exigían. Los fenicios en su época, marineros invencibles, llevaban en sus barcos gran cantidad de trigo almacenado y un molino de piedra para molerlo, pues habían comprendido que largos viajes, de varios meses de duración, sólo se podían realizar si la alimentación cumplía ciertos requisitos vitales.

Los Chinos construyeron su cultura milenaria y la Gran Muralla China con un puñado de arroz al día. Hoy en día existen en África tribus que alientan a sus bebés con mijo recién molido, con cuya harina fresca preparan con agua fría una papilla con la que los alimentan. Nuestros pueblos de América han consumido y ritualizado sus alimentos y bebidas con quinua y amaranto.

Los procesos de desintegración y desnaturalización (productos refinados y blanqueados) de los vegetales, particularmente de los cereales para el consumo humano (los animales domesticados lo reciben de manera integral o a través de los desechos de los refinados, al igual que la sal marina, para evitar que se enfermen) se realizan con el único propósito de lograr su conservación en el máximo tiempo posible a objeto de facilitar los requerimientos comerciales a gran escala. Esta desintegración y desnaturalización ha recibido la aprobación cómplice de las instituciones privadas educativas y / o sanitarias públicas y privadas, sin considerar las implicaciones en el ámbito de la salud.

Los distintos pueblos del mundo se la ingeniaron para realizar técnicas de conservación naturales para sus alimentos y las semillas necesarias para le cultivo tanto de cereales como de leguminosas y de oleaginosas. Nuestro “persogo” venezolano (proceso de ahumado sobre el fogón) de las semillas de maíz y otros vegetales y la impregnación de aceite de las leguminosas para ser conservadas en barriles y otras muchas técnicas más de conservación, fueron sustituidas por las refinaciones y el agregado de conservantes químicos, desnaturalizantes y tóxicos que se constituyen en los principales factores del desequilibrio energético y bioquímico de la civilización actual, generantes de los diferentes síntomas que reciben el nombre variado de múltiples enfermedades, al dividir al Ser Humano en partes cada vez más microscópicas.

El solo refinamiento de los cereales ya de por sí induce a través de su consumo, a una extremada acidificación del organismo humano conduciendo a una inmediata desmineralización, afectando a dientes, huesos, y al sistema nervioso (caries dental, osteoporosis, nerviosismo extremo, etc.) y a la propensión al cáncer según el doctor José Arteaga García, especialista de microbiología de alimentos y autor del texto “La Alimentación Biológica”. Según este autor y muchos otros, la asimilación incompleta de los hidratos de carbono refinado de los cereales conduce además a su conversión en grasas naturales generante de obesidad y celulitis y a la sustitución de los ácidos grasos poli-insaturados que constituyen las delgadas capas de los vasos del sistema sanguíneo dando origen a la arteriosclerosis, hipertensión, angina de pecho, infarto al miocardio y accidentes cerebro-vasculares.

Únicamente con el consumo de hidratos de carbono aislados o purificados como son azucares, almidones puros, arroz pulido (blanco), etc., que constituyen una parte muy principal de la alimentación común y corriente de nuestra civilización actual, ya de por sí, se induce a la propensión de una variedad de otras anomalías del Ser Humano y que se extienden a aquellos animales domesticados o enjaulados en los parques. De allí que el hirsutismo, la caída del cabello, el acné, fallas de ovulación, atrasos menstruales, trastornos de fertilidad, abortos en el primer trimestre, tengan como origen la elevada producción de insulina que estimulan el consumo de harinas especialmente durante las horas nocturnas.

El caso de la diabetes constituye un caso especial en donde el consumo de cereales refinados se le agregan oros elementos fisiológicos, emocionales, mentales y hereditarios para configurar una cadena de síntomas que iniciándose con la obesidad, la celulitis, la astenia, la ansiedad por comer y beber, la frigidez o impotencia, los zumbidos de oídos, las caídas del cabello, la glucosa en la orina, los dolores en plantas de los pies, las cataratas, retinopatías y diversas afecciones del globo ocular, la pérdida de memoria y dificultad de retención mental, la neuropatía diabética, la gangrena, hasta las enfermedades cardiovasculares que resultan fulminantes para los diabéticos.

La combinación de cereales refinados, azucares, frutas, lácteos, grasas saturadas animales o vegetales, en círculo vicioso con influencias mentales, emocionales y hereditarias convierten a esta “enfermedad” en una de las más catalogadas como incurables, para quienes mantienen ignorancia o no quieren reconocer el origen de las “enfermedades”. Cambio de estilo de vida y de alimentación, tratamientos caseros obtenidos de la sabiduría tradicional de los pueblos y tratamientos complementarios que dinamicen, desbloqueen y establezcan el equilibrio bioenergético, serían suficientes para convertir estas enfermedades “incurables” exigentes de tratamientos de por vida, en controlables, hasta hacerlas desaparecer por los propios afectados con ayudas externas muy complementarias, pero que atiendan esencialmente al origen de las distintas manifestaciones.


Profesor Haleis Ramón Dávila Rodríguez

(*) Publicado en la Revista “QUIÉN ES QUIÉN... en Naturismo”. Febrero – Marzo / 2003 N° 37

 
Centro de Auto-Educación Vitalicia de Venezuela y Escuelas - Teléfonos: 754-1062 / Telefax: 753-2449